Atilio Boron analiza los movimientos del tablero internacional: la ajustada victoria de Flavio Bolsonaro en la primera vuelta brasileña, los 33 millones que no fueron a votar, la expansión de las iglesias evangélicas, el cerco mediático y digital sobre la campaña de Lula, lo que Lula tendría que cambiar antes de la segunda vuelta y el nuevo documento de Marco Rubio para el hemisferio.
🇧🇷 Brasil: el mercado ya eligió candidato. Flavio Bolsonaro, el hijo de Jair, ganó la primera vuelta por una diferencia de apenas 2%, contra lo que venían anticipando casi todas las encuestas. Lula tiene a su favor el carisma y una experiencia legislativa y de gobierno que su oponente no tiene; Boron describe a Flavio como "un personaje bastante mediocre", más incluso que su padre. Pero detrás del bolsonarismo está alineada toda la comunidad de negocios. Los grandes diarios brasileños se llenaron de manifestaciones de las corporaciones privadas celebrando el resultado, y el lunes la Bolsa de San Pablo tuvo picos impresionantes. Para Boron, eso confirma una vieja tesis sobre lo que la democracia les importa a las clases dominantes.
🗳️ 33 millones que no fueron a votar. Es un electorado enorme, y Boron lo desarma con cuidado. Parte de esa cifra son personas fallecidas, porque los padrones se arman con por lo menos seis meses de anticipación. Entre los vivos, unos 8 millones son mayores de 70 años: un sector muy favorecido por las políticas de Lula que igual se quedó en casa. Boron no cree que sea un voto de protesta, porque el que está enojado no deja de ir a las urnas. Lo que ve son trabajadores informales, cuentapropistas y endeudados, sin vínculo con ningún sindicato, que no se sienten parte de la vida política. Y como en Brasil hace falta la constancia de voto para sacar una licencia de conducir o un certificado de nacimiento, esa gente todavía puede volver a votar.
⛪ De 17.000 a 140.000 templos. Según los últimos datos censales que cita Boron, el 26% de la población brasileña ya se identifica con las iglesias evangélicas. Las cifras de templos son estas:
- 1990: unos 17.000
- 2000: entre 35.000 y 40.000
- 2010: entre 70.000 y 80.000
- 2019: 109.560
- 2025: alrededor de 140.000 (estimación)
Muchos son casas con una sala para 50 o 60 personas, y en cada uno hay un pastor que, como dice Boron, "baja la línea política". Lo que se predica ahí es la teología de la prosperidad, no la de la liberación: la idea de que uno se salva solo, sin sindicato ni movimiento social. Boron explica por qué ese voto, sólido y compacto, pesa tanto en la segunda vuelta. También explica por qué la casi ausencia de Geraldo Alckmin en los actos de campaña fue, para él, un error grosero.
📱 Medios concentrados, redes bloqueadas. En Brasil los grandes medios están mucho más concentrados que en la Argentina, y jugaron siempre en contra de Lula: en sus dos primeros mandatos, contra Dilma desde 2011 y ahora. La única forma de neutralizar esa ofensiva, dice Boron, son las redes sociales, porque un diario no se crea de la noche a la mañana. Brasil de Fato, el diario del Movimiento Sin Tierra, nunca logró el peso de O Globo o la Folha. En las redes el PT reaccionó tarde, y su dirigencia se quejó de que Meta le puso obstáculos muy serios durante la campaña. Los números dan la escala: Brasil tiene 112 millones de usuarios de Facebook y 148 millones en WhatsApp, el segundo país del mundo después de la India.
🗣️ "No hay nada que agradecer". Para Boron, Lula se equivocó al hacer campaña enumerando los logros de sus gobiernos de 2003 a 2010. Recién en la última semana habló de lo que haría hacia adelante, con una medida polémica: prohibir las apuestas deportivas online. Eso enojó a muchos hinchas, porque los grandes clubes son sociedades anónimas deportivas que viven de las apuestas. Pero lo recibieron bien las mujeres de los sectores populares, golpeadas por el endeudamiento. Para explicar por qué mirar para atrás no alcanza, Boron recuerda los sondeos que hizo en Bolivia sobre la erosión del voto a Evo Morales, y la respuesta que recibía cuando preguntaba por la gratitud. Lo que saca de esa respuesta es una de las lecciones políticas más incómodas del episodio.
🇺🇸 Rubio, sin fecha y sin dudas. El Departamento de Estado dio a conocer el jueves o viernes pasado un documento con la firma de Marco Rubio sobre las prioridades estratégicas 2026–2030. No tiene fecha, y Boron cuenta que la buscó "con lupa". Según su lectura, el texto da por concluida la era en que se dudaba de la supremacía absoluta de Estados Unidos en el continente. También advierte que no permitirá que ninguna potencia extrahemisférica aumente su influencia, y apunta a China: sus acuerdos comerciales responderían, en el fondo, a una concepción estratégica militar. Boron lo conecta con el discurso de Trump en la ONU y con encuestas que podrían dejarle un Senado en contra, en cuyo caso sus dos últimos años de mandato "pueden ser realmente un infierno".
Un episodio clave para entender por qué el documento de Rubio y la segunda vuelta brasileña son parte de la misma historia: detrás de Flavio Bolsonaro, recuerda Boron, está Donald Trump, y faltan tres semanas y media para saber cómo termina.
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